24 de Mayo de 2017

Reforma Laboral: Una oportunidad perdida

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20/09/2010
Germán Barrios, Gerente del eCyL, y miembro del Comité Ejecutivo del Partido Popular de Valladolid hizo un acertado análisis de la situación creada por los gobiernos de Zapatero y ofreció las recetas que a su juicio se necesitan para aliviar el problema del desempleo, cuyo resumen exponemos a continuación.

El pasado 20 de septiembre tuvo lugar una de las reuniones que mantiene regularmente la Comisión de Economía e Industria del Partido Popular de Valladolid. En esta ocasión se contó con la presencia de Héctor García Arias, Secretario General de la Confederación de Empresarios de Castilla y León (CECALE); Marcelo García Conde, Secretario Regional de USO de Castilla y León; y Germán Barrios García, Gerente del Servicio Público de Empleo de Castilla y León (eCyL); para tratar el tema: "El Mercado de Trabajo y la Reforma Laboral". 

Germán Barrios, Gerente del eCyL, y miembro del Comité Ejecutivo del Partido Popular de Valladolid hizo un acertado análisis de la situación creada por los gobiernos de Zapatero y ofreció las recetas que a su juicio se necesitan para aliviar el problema del desempleo, cuyo resumen exponemos a continuación.

 

Reforma Laboral: Una oportunidad perdida

El efecto más grave de la crisis económica, que sufre nuestro país, es sin duda la elevada destrucción de empleo que ha elevado nuestra tasa de paro a más del 20% de la población activa, y en especial, a la generación de jóvenes más preparada de nuestra historia, a la que no se la está brindando ninguna oportunidad.

Esto hace que nuestro país requiera unas reformas estructurales estables que nos homologuen con la Unión Europea en las variables del mercado laboral para dejar de ser el farolillo rojo de la Unión Europea y de la OCDE, sentando las bases a corto y medio plazo para mejorar nuestra productividad y nuestra capacidad de competir en el ámbito europeo e internacional.

Entre las reformas estructurales que necesita nuestro país, destacan entre otras, el saneamiento del sistema financiero, reestructuración del sistema fiscal, y otras como la reforma de la administración de justicia, del sistema educativo y el establecimiento de políticas energéticas coherentes a largo plazo, además de transformar el mercado de trabajo a través de la reforma laboral.

El hecho más destacable a tener en cuenta en la reforma laboral recientemente aprobada es que es improvisada, desordenada, incompleta y está hecha en solitario, sin apoyos de los agentes sociales ni de los empresarios ni de la mayoría de los grupos políticos. Esto es motivo suficiente para desconfiar de su eficacia tanto para la creación de empleo como para servir de incentivo que apoye la salida de la crisis económica en la que España está rezagada con respecto al resto de los países europeos.

La falta de apoyo a estas reformas se debe, sin duda, a la falta de confianza en el equipo de gobierno de la nación, ya que no ha demostrado aún su capacidad para la gestión de los problemas económicos y laborales del país después de tres largos años de permanencia de la crisis. La actividad económica y el empleo siguen sin dar síntomas de recuperación.

Esta reforma laboral no aborda los problemas del paro estructural, relacionados con el modelo productivo de la nación. Por otro lado aborda de una forma equívoca e ineficaz los problemas coyunturales que han provocado el gran aumento del desempleo en España, muy por encima del aumento del paro que se ha producido en otros países.

Básicamente la reforma se centra en abaratar los costes del despido, con cargo a las cuentas públicas, que junto con la increíble factura que ya suponen las prestaciones por desempleo, va a suponer un lastre financiero para las cuentas del país.

Por otro lado, las reformas que parecían tener un mayor calado, como las reformas en la estructura de la negociación colectiva o en la modificación de las condiciones de los convenios, o no se abordan o se expresan en términos ambiguos dejando la vía abierta a su inaplicabilidad.

Otro punto muy importante, que tampoco soluciona la reforma, es la dualidad de nuestro mercado laboral, renunciando a una oportunidad única de reducir la segmentación de los trabajadores entre fijos y temporales y simplificar la complejidad del actual abanico de contratos laborales.

También se ha perdido una oportunidad única para consensuar con las Comunidades Autónomas una reforma paralela de las políticas activas de empleo, que no debería limitarse a la intermediación y su habilitación a agentes privados, sino que debería haber sido una amplia reforma en el ámbito de la formación, el empleo y la orientación laboral. La reforma de las políticas activas hubiera facilitado un mejor funcionamiento de las instituciones laborales a la hora de facilitar la reasignación de trabajadores de sectores obsoletos hacia sectores emergentes.

En definitiva, esta reforma laboral no facilitará la creación de nuevos empleos. La flexibilidad interna seguirá siendo una asignatura pendiente ya que la actual reforma no aborda un modelo convincente para optar por la reorganización del tiempo de trabajo, la mejora de la productividad y facilitar la empleabilidad de los 4.600.000 parados que existen en la actualidad en nuestro país.

Finalmente habría que impulsar medidas de desempleo activo mediante la vinculación más estrecha entre las prestaciones de desempleo a las políticas de formación, orientación laboral y acciones mixtas de formación más empleo.

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